LA FOTO IMAGINARIA

"Imputo la inmobilid de la foto presenten a la toma pasada, y esta detención es lo que constituye la pose, ... en la foto algo se ha posado ante el pequeño agujero quedándose en él para siempre. ... En la fotografía la presencia de la cosa (en cierto momento del pasado) nunca es metafórica."
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-Roland Barthes, La Cámara Lúcida-

TODAS MIS FOTOS SON IMAGINARIAS

TODAS MIS FOTOS SON  IMAGINARIAS
Eugene Atget, Hôtel de Jassaud
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Dibujo y Pintura

miércoles, 14 de abril de 2010

LA PRIMERA FOTOGRAFÍA






LA PRIMERA FOTOGRAFÍA







La mesa puesta (1822)
En 1989, Roland Barthes, en su publicación “La Cámara Lúcida” recoge una fotografía de Niépce que según el data de 1822. Se trata de una borrosa imagen conocida como “La Mesa Puesta”, y cuyo original se conserva en el Museo Nicéphore Niépce.

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Punto de vista desde la ventana de Gras.
La primera fotografía creada por Nicéphore Niépce en 1826.

Tirando de un Caballo
Reproducción de un grabado holandés, datado en 1825.
De hecho, esta foto se llegó a vender en 2002 por medio millón de euros
como la primera fotografía de la historia.



Después de estas primeras fotografías y otras muchas no conservadas, en 1829, Niépce se unió en sus investigaciones y progresos a Louis Daguerre. Su repentina muerte en 1833, no le permitió llegar a obtener beneficios nunca de su descubrimiento. Daguerre sería con el paso de los años el principal y primer difusor de la fotografía, y patentó el invento bajo su nombre en enero de 1839. Pocos meses después el gobierno francés, al ser consciente del alcance del inventó, declaró el invento como de libre acceso, quitando los derechos de patente a Daguerre, y beneficiándolo a él y al hijo de Niépce, Isodore, con una pensión vitalicia.



        Niépce




Joseph-Nicéphore Niépce (Chalon-sur-Saône, Borgoña, 7 de marzo de 1765 - Saint-Loup-de-Varennes, 5 de julio de 1833) fue un terrateniente francés, químico, litógrafo y científico aficionado que inventó, junto a su hermano, un motor para barcos y, junto a Daguerre, la fotografía.



Niépce estaba interesado en la litografía, y comenzó sus experiencias con la reproducción óptica de imágenes realizando copias de obras de arte, utilizando para ello los dibujos realizados para la plancha por su hijo. Sus primeros experimentos, en 1813, utilizaban gomas resinosas expuestas directamente a la luz del sol. Su primer éxito en la obtención de medio sensible a la luz vino con el uso de asfalto disuelto en aceite.



Cuando en el año 1814 su hijo se alistó en el ejército, tuvo la idea de emplear una cámara oscura junto con las sales de plata sensibles a la luz para tratar de conseguir imágenes fijas. Empezó utilizando la piedra como soporte para fijar las imágenes, aunque desistió pronto por los grandes problemas que acarreaba. Siguió entonces con el papel, luego con el cristal y, por último, con diversos metales como el estaño, el cobre y el peltre.



Obtuvo las primeras imágenes fotográficas de la historia en el año 1816, aunque ninguna de ellas se ha conservado. Eran fotografías en papel y en negativo, pero no se dio cuenta de que éstos podían servir para obtener positivos, así que abandonó esta línea de investigación.



Al procedimiento utilizado lo llamó heliografía (del griego Ηλιος, helios, «sol», y γραφια, grafía, «escritura» o «dibujo»), distinguiendo entre heliograbados —reproducciones de grabados ya existentes— y puntos de vista —imágenes captadas directamente del natural por la cámara—.



Punto de vista desde la ventana de Gras, datada en el año 1826, es la primera fotografía conocida y se conserva en la actualidad en la Universidad de Texas. Sin embargo, el semiólogo Roland Barthes, en su obra "La´cámara lúcida" (Paidós, Barcelona, 1989), recoge una imagen anterior que el autor acompaña de un pie de foto, "La primera fotografía". Se trata de la obra La mesa puesta, una borrosa instantánea de una mesa dispuesta para ser utilizada en una comida, datada por el autor en 1822, que se conserva en el Museo Nicéphore Niepce. La foto anterior, realizada unos diez años después de que consiguiera las primeras imágenes, recoge un punto de vista de una calle fijado sobre una placa de metal. Necesitó 8 horas de tiempo de exposición de la placa a la luz. Para realizar esta fotografía utilizó una plancha de peltre recubierta de betún de Judea, exponiendo la plancha a la luz quedando la imagen invisible; las partes del barniz afectadas por la luz se volvían insolubles o solubles, dependiendo de la luz recibida. Después de la exposición la placa se bañaba en un disolvente de aceite esencial de lavanda y de aceite de petróleo blanco, disgregándose las partes de barniz no afectadas por la luz. Se lavaba con agua pudiendo apreciar la imagen compuesta por la capa de betún para los claros y las sombras por la superficie de la placa plateada.



A causa de una apoplejía sufrida en su estudio de Saint Loup de Varennes (Borgoña), falleció el día 5 de julio de 1833, a los sesenta y ocho años, siendo enterrado en el cementerio del pueblo.



Gracias a la publicación en el año 1841 de la obra de su hijo Isidore Niépce titulada "Historia del descubrimiento del invento denominado daguerrotipo" se pudo aclarar su papel en la historia del descubrimiento de la fotografía, ante las maniobras realizadas por Daguerre para ocultar sus trabajos.


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symbol Pictures, Images and Photos



Durante los años siguientes experimentó comenzó a experimentar con barnices sensibles a la luz, y más tarde con cloruro de plata, pero, como muchos coetáneos, no fue capaz de conseguir imágenes permanentes y que no se terminaran desvaneciendo.

Sus mejores resultados los consiguió cuando decidió untar betún de Judea sobre placas litográficas para inmortalizar sus imágenes. En 1822, Niépce tomó un grabado del Papa Pío VII, y lo untó en aceite para hacerlo transparente. Expuso ese grabado a la luz del sol, dejando la placa untada en betún detrás, de tal modo que la luz del sol pasase a través de las partes claras del grabado endureciendo la capa de betún de Judea a la placa, dejando las partes de sombra sin endurecer. Después, tomó la placa litográfica y la sumergió en aceite de lavanda, de tal modo que las partes no endurecidas se disolvieron, dejando el grabado plasmado en la placa.

Esta réplica del grabado del Papa Pío VII se perdió, y pocos años después llegarían las que serían las primeras fotografías conservadas. Existe mucha controversia para determinar cuál fue verdaderamente, aunque la que más comúnmente se ha reconocido como la primera fotografía de la historia se trata de “Punto de vista desde la ventana de Gras”, tomada a través de su ventana en 1826.
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