LA FOTO IMAGINARIA
"Imputo la inmobilid de la foto presenten a la toma pasada, y esta detención es lo que constituye la pose, ... en la foto algo se ha posado ante el pequeño agujero quedándose en él para siempre. ... En la fotografía la presencia de la cosa (en cierto momento del pasado) nunca es metafórica."
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-Roland Barthes, La Cámara Lúcida-
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-Roland Barthes, La Cámara Lúcida-
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jueves, 21 de noviembre de 2013
sábado, 17 de marzo de 2012
Willy Ronis
Willy Ronis
Le Nu Provencal, 1949
Willy Ronis (París, Francia, el 14 de agosto de 1910 - París, 12 de septiembre de 2009 ) fue un fotógrafo francés quien retrató en vida la post-guerra en París y Provenza.
Willy Ronis, exponente de la fotografía de la segunda posguerra mundial, ha fallecido este sábado a la edad de 99 años. Hijo de un refugiado ucranio judío y una profesora de piano lituana, el joven Willy Ronis estuvo en contacto con la fotografía toda su vida, ya que su padre tenía un estudio en el barrio parisino de Montmartre. Sin embargo tiró de él la profesión materna, y durante su adolescencia jugó más con la música que con la fotografía. Pese a todo se tiene constancia de que su primera fotografía la firma a los 16 años.
No fue hasta 1932, una vez cumplido con el servicio militar, cuando entra de lleno en la fotografía. El cáncer que padeció su padre obligó a Ronis a hacerse cargo del estudio. El joven fotógrafo no aguanta entre las paredes del estudio, y decide salir a retratar el exterior, primero deportes de invierno, para más tarde retratar la vida urbana de París.
Es la capital francesa en ese tiempo cuna de fotógrafos apegados a lo humano. Coincide y comparte experiencia con otros grandes como Doisneau, Cartier-Bresson o Robert Capa. Los objetivos de las cámaras se fijan por aquel entonces en la agitación social que vive Francia durante la década de los treinta. A partir de 1936, año en el que vence la izquierda francesa agrupada en el Frente Popular, Ronis empieza a publicar en la revista Regards una serie de trabajos sobre los movimientos sociales, entre ellos las huelgas de obreros en Citröen.
La Segunda Guerra Mundial hace que Ronis cuelgue las cámaras. Por su origen judío, huye del París ocupado por los nazis y se instala en la Francia de Vichy. Trabaja en las taquillas de un teatro, como ayudante de decorados en el cine, o como pintor de bisutería, oficio en el que conoce a su futura Marie-Anne, a la que retrata y convierte en su principal modelo, en obras como El desnudo provenzal.
El fin de la contienda hace que Willy Ronis retome la fotografía. Y lo hace a lo grande y con otros grandes: en 1946 entra a formar parte de la agencia Rapho, junto a Doisneau y Brassaï. El humanismo que impregna su estilo es ya indiscutible. Ronis retrata la vida cotidiana, como por ejemplo al Pequeño parisino, un niño que corre llevando debajo del hombro una baguette más grande que él. "La aventura no solo se mide en kilómetros", dirá sobre su fotografía. "Las fuertes emociones no se encuentran solo en Partenón. Emoción, si eres digno de ella, será sentida detrás de la sonrisa de un niño que vuelve a casa con los libros del colegio, un tulipán en un jarrón tocado por un rayo del sol, o el rostro de una mujer enamorada".
Sus retratados son eso: niños que corren por los barrios populares de la capital, que se esconden para jugar debajo de unas escaleras, el beso de una pareja de enamorados, y como escenario siempre París. "En los diferentes géneros en los que he trabajado", decía en una entrevista en mayo pasado a Mediapart, "no me gustaba mucho el retrato [posado]. Me gustaba mucho más el movimiento, la gente en la calle, los hechos, las cosas que se mueven". En esa misma entrevista confesaba que durante toda su vida solo trabajó con tres. "Es el fotógrafo quien hace la fotografía, no el aparato", sentenciaba.
La década de los cincuenta es para Willy Ronis su época dorada, convirtiéndose en el primer fotógrafo francés en firmar en la revista LIFE. Edward Steichen (director de fotografía por aquel entonces del MOMA de Nueva York) lo incluye junto a Izis, Cartier-Bresson, Brassaï y Doisneau, en la exposición Cinco fotógrafos franceses, y poco después en Family Man (1955), la gran muestra que recoge el trabajo de 273 fotógrafos con el ser humano como centro exclusivo de las obras.
En los años 60 las fotografías que imperan en la prensa son las instantáneas impactantes, "y a mi", confesará tiempo después, "la fotografía de impacto, no me interesa". El "fotógrafo parisino", como el mismo se autodefinía, se dedicará desde entonces a la fotografía de publicidad, de moda y a los desnudos así como a dar clase del oficio, dejando un tanto de lado ese estilo que compartió con Robert Doisneau (captar el instante de la vida cotidiana y convertirlo en una obra de arte). También célebres son sus autoretratos. Uno de ellos (Nirvana), lo tomará bien entrados los 80 años mientras salta en paracaídas.
Legión de honor de la República Francesa (máxima condecoración de su país), Willy Ronis también fue premiado con el Gran Premio de las Artes y de las Letras de Francia en 1970. En 1983 dona toda su obra al estado francés, pero no es hasta 2001 (¡a los 91 años!) cuando decide colgar definitivamente sus cámaras, con un desnudo como última fotografía firmada por él. El pasado mes de julio acudió al encuentro de fotografía de Arles, compartiendo con el público experiencias de toda una vida dedicada a la fotografía.
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lunes, 6 de febrero de 2012
En La Cámara Lúcida:
En La Cámara Lúcida:
La fotografía se escapa de clasificaciones.
El estilo de una foto es lo que hace que una foto sea lenguaje.
El objeto es un referente, cuando vemos una fotografía vemos lo que está adherido a ella, no la fotografía en sí.
La fotografía captura la esencia única de un objeto o un personaje, produce un momento verdadero en la realidad; en contraste, la pintura puede fingir la realidad o exagerarla.
La realidad es que los químicos fueron quienes inventaron la fotografía, no los pintores. La fotografía es la emancipación del referente, es la resurrección de lo que ya no existe, es revivir el pasado y lo real al mismo tiempo, resulta un agente de la muerte, es el testimonio de que aquello que existió.
La verdadera identidad de una fotografía reside en el blanco y negro, el color viene siendo una simple capa, algo postizo y artificial que no resulta natural.
La esencia de la fotografía es que puede ratificar lo que ella misma representa, no inventa nada.
Una fotografía resulta laboriosa cuando engaña, por esto, es un certificado de presencia; la fotografía es magia, no un arte, debe poseer una fuerza constativa que atañe al objeto.
El cine tiene sus bases en la fotografía, sin embargo, es una fotografía mutilada y manipulada lo cual no causa ningún espectro.
La fotografía es violenta ya que llena a la fuerza la vista, ya que nada puede ser rechazado o transformado; irrumpe en lo privado para hacerlo público, sin embargo, no revela lo íntimo.
El retrato es considerado como una apariencia común pero en realidad la imagen de un retrato se parece a cualquiera menos a quien representa, además hace aparecer cosas que nunca vemos en la vida diaria, como el linaje; muestra la vejez y, aunque es resplandeciente, demarca el rostro.
La fotografía es cuerda cuando el realismo es relativo y se sabe que es una representación, pero si se cree en un realismo absoluto y se piensa que es lo original, se convierte en locura. La fotografía es una ilusión, una visión mediativa, es una evidencia extrema que nos remonta a una certeza inmediata.
-Roland Barthes en La Cámra Lúcida-
miércoles, 25 de mayo de 2011
FOTOGRAFÍAS (de varios autores)
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"Una foto es siempre invisible, no es ella a quien vemos."
-Roland Barthes-
Joseph Niépce, La Primera Fotografía,1826 27
Niepce, "la mesa puesta", (1822)
Eugene Atget
André Kertész, La balada del violinista
André Kertész
niño con perro, PARÍS 1928, ANDRÉ KERTESZ
Retrato de of Georgia O'Keeffe por Alfred Stieglitz, 1918
Alfred Stieglitz. Winter Fifth Avenue 1892
Louis Jacques Mandé Daguerre, (1787-1851)
Man Ray 1890 - 1976
Margaret Cameron, 1862
Margaret Cameron, Annie Philpott, 1864
Julia Margaret Cameron (1815-1879)
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miércoles, 11 de mayo de 2011
Borges cita a Gooethe: "Todo lo cercano se aleja"
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Borges cita a Gooethe:
"Todo lo cercano se aleja"
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domingo, 27 de febrero de 2011
Primer poema de Zerkalo, Arseni Alexandrovich Tarkovski
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Primer poema de Zerkalo,
Arseni Alexandrovich Tarkovski
Los primeros encuentros
Cada instante de nuestros encuentros
Celebramos, como una presencia Divina,
Solos en todo el mundo. Entrabas
Más audaz y liviana que el ala de un ave;
Por la escalera, como un delirio,
Saltabas de a dos los escalones, y corrías
A través de las húmedas lilas, llevándome lejos,
A tus dominios, al otro lado del espejo.
Cuando llegó la noche, recibí la gracia,
Las puertas del altar se abrieron,
Y brilló en la oscuridad, en el espacio
La desnudez, y se inclinó lentamente,
Y despertando, pronuncié: “¡Bendita seas!” ,
Y en seguida percibí la insolencia
De esta bendición. Dormías,
Y para pintar tus párpados de aquel azul eterno
Las lilas se inclinaron hacia ti desde la mesa,
Tus párpados azules ahora estaban
Serenos, tibias tus manos.
En el cristal se percibía el pulso de los ríos,
El humo de los cerros, el resplandor del mar,
Y una esfera en la palma de la mano sostenías,
De cristal, y dormías en el trono,
Y, ¡oh Dios Santo! Eras mía solamente.
Al despertar, habías transformado
El común lenguaje cotidiano
Y con renovada fuerza se colmó la garganta
De vocablos sonoros, y la palabra “tu”, tan liviana,
Quería decir “rey” ahora, revelando su nuevo significado.
De pronto, en el mundo todo ha cambiado,
Hasta las cosas simples, como la jarra, la palangana,
Cuando se erguía en medio de nosotros, cuidándonos,
El agua, dura y laminada.
Fuimos llevados hacia el más allá,
Y se abrían ante nosotros como por encanto
Las ciudades milagrosas, y nos invitaban a pasar,
La menta se extendía bajo nuestros pies,
Las aves seguían nuestro camino,
Los peces remontaban nuevos ríos,
Y el cielo se abrió ante nuestros ojos…
Mientras seguía nuestras huellas el destino,
Como el loco, armado de una navaja.
Tarkovski, Arseni Alexandrovich, traducción de Irina Bogdaschevski. Buenos Aires, Argentina, Diario de Poesía, Nro. 6.
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lunes, 14 de febrero de 2011
Masters of Photography : Brassaï
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Masters of Photography:
Brassaï
Brassai no sólo fue "el ojo de París", del París de las vanguardias, como lo recuerda Norman Mailer, sino también el enamorado de artes anónimas como los graffitis. Sus fotografías sobre estos símbolos, desde los más arcaicos a los más modernos, se exhiben ahora en el Círculo de Bellas Artes.
El madrileño Círculo de Bellas Artes ya ha rendido en otras ocasiones su particular homenaje al mundo del graffiti, pero no así a Brassai, artista de origen húngaro establecido en París desde 1924, en plena efervescencia de las vanguardias. Un artista que tanto pintaba o dibujaba como hacía cartones para tapices, hasta que en, 1930, descubrió su pasión por los muros y por los símbolos y formas que allí dejaba la huella humana. Son fotografías en blanco y negro, que están acompañadas por textos del propio autor, muy trabajados, hasta lograr síntesis apasionantes sobre su obra que dividía en series bajo títulos como Animales, Guerra, Muerte, Rostros, Magia, etc.
Brassaï manifiesta su hostilidad a la fotografía en color en el siguiente comentario:
"Durante mucho tiempo, fui hostil al color. Amaba demasiado los colores como para aceptar el "casi" de las fotografías en color. Pero durante mi estancia en los Estados Unidos me pidieron tanto intentarlo que finalmente lo hice. En Lousiana hice los primeros rollos, después en Nueva York. No estaba enteramente convencido. Sólo algunas fotos nocturnas de NuevaYork me habían satisfecho. Pero, en París, retomé la cosa y cambié el punto de vista del problema. Si se quiere hacer fotos en color, no hay que partir del tema, de un asunto, de un documento en color, sino del color en si. Es así que las paredes me han atraído particularmente".
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domingo, 13 de febrero de 2011
Julia Margaret Cameron
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Julia Margaret Cameron
TÉCNICA
Los retratos de Cameron tienen un aspecto flou muy peculiar. Se cree que por azar descubrió una combinación de elementos técnicos que le dieron como resultado la falta de nitidez, lo que se convierte en su sello artístico, la búsqueda del efecto flou, un cierto desenfoque con intención. Es este aspecto flou lo que le da el carácter poético a sus fotografías. De ahí que sea considerada uno de los antecedentes del pictorialismo fotográfico de finales del siglo XIX.
Sus fotografías tienen algo de religioso, de pictorialismo cristiano, como las pinturas de Rafael. La historia sagrada se funde con la poesía, como en las fotografías de sus "Madonnas", que transmiten la pureza, el niño durmiendo mientras su madre cuida...
Despreciaba la técnica y por ello utilizaba objetivos inadecuados para las placas utilizadas. Le era indiferente que las placas resultaran manchadas, arañadas. Con todo ello pretendía la obtención de unos efectos que alejaran la realidad de las imágenes captadas. Las fotografías estaban realizadas con un objetivo que no cubría el formato de las placas húmedas utilizadas por ella (20x25 y 30x40 cm) y estaban descuidadas, con las placas manchadas o arañadas; por ello los miembros de la "London Photographic Society" no la admitieron entre ellos. Los fotógrafos la criticaban porque consideraban la calidad de sus fotografías malas, ya que no aprovechaba las ventajas técnicas de la cámara, como la nitided, pero para ella primaba antes lo estético a lo técnico, buscaba más la expresión poética que la realista, expresión que conseguía sin duda y por la que ha pasado a la historia de la fotografía.
Rechazaba la idea de que la cámara era un objeto para documentar en vez de para crear arte.
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martes, 11 de enero de 2011
silencio
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Lo que me gusta de esta foto, es que hay sombras. Las sombras son como un manto que protege a esa casa de la frialdad de la nieve toda blanca. Las sombras sugieren que allí hay vida puesto que cortan la uniformidad de lo único.
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jueves, 9 de diciembre de 2010
"La foto del invernadero", Roland Barthes en "La Cámara Lúcida", PRESENTACIÓN
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"La foto del invernadero",
Roland Barthes
en
"La Cámara Lúcida",
PRESENTACIÓN
Gaspard-Félix Tournachon, Nadar
"La Fotografía del Invernadero" ( "Nadar" GASPARD-FÉLIX TOURNACHON 1820 -1910) ... es la foto que aparece en el libro "La Cámara Lúcida" donde Barthes habla de una foto suya que no desea mostrar y se refiere a la de "Nadar" como una de las fotografías más bellas del mundo. Barthes hace una diferenciación entre "foto" y "fotografía" considerando las "fotos" aquellas en las que se verifica esa "esencia de la fotografía" que es el alma de su discurso en dicho libro.
...VÍDEO...
Roland Barthes
viernes, 3 de diciembre de 2010
"La Foto del Invernadero", Texto de Roland Barthes en "La Cámara Lúcida"
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"La Foto del Invernadero",
Texto de Roland Barthes
en
"La Cámara Lúcida"
"La Fotografía del Invernadero" ( "Nadar" GASPARD-FÉLIX TOURNACHON 1820 -1910) ... es la foto que aparece en el libro "La Cámara Lúcida" donde Barthes habla de una foto suya que no desea mostrar y se refiere a la de "Nadar" como una de las fotografías más bellas del mundo. Barthes hace una diferenciación entre "foto" y "fotografía" considerando las "fotos" aquellas en las que se verifica esa "esencia de la fotografía" que es el alma de su discurso en dicho libro.
Algo así como una esencia de la fotografía flotaba en aquella foto en particular. Decidí entonces "sacar" toda la Fotografía (su "naturaleza") de la única foto que existía seguramente para mí y tomarla en cierto modo como guía de mi última búsqueda. Todas las fotografías del mundo formaban un Laberinto. Yo sabía que en el centro de ese Laberinto sólo encontraría esa única foto, verificándose la frase de Nietzsche: "Un hombre laberíntico jamás busaca la verdad, sino únicamente su Ariadna". La Foto del Invernadero era mi Ariadna, no tanto porque me permitiría descubrir algo secreto (monstruo o tesoro), sino porque me diría de qué estaba hecho ese hilo que me atraía hacia la fotografía. Había comprendido que de ahora en adelante sería preciso interrogar lo evidente de la fotografía no ya desde el punto de vista del placer, sino en relación con lo que llamaríamos románticamente el amor y la muerte.
(No puedo mostrar la Foto del Invernadero. Esta foto sólo existe para mí solo. Para vosotros sólo sería una foto indistinta, una de las mil manifestaciones de lo "cualquiera"; no puedo constituir en modo alguno el objeto visible de una ciencia; no puede fundamentar objetividad alguna, en el sentido positivo del término; a lo sumo podría interesar a vuestro studium: época, vestidos, fotogenia: no abriría en vosotros herida alguna).
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lunes, 29 de noviembre de 2010
Tarkovsky, Nostalghia (1983)
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AndreiTarkovsky,
Nostalghia
(1983)
Dirección: Andrei Tarkovsky.Intérpretes: Oleg Yankovsky, Domiziana Giordano,
Erland Josephson, Patrizia Terreno.
Andrei Gorèakov (Oleg Yankovsky) es un poeta ruso que se encuentra recorriendo Italia investigando las vivencias de un compositor del siglo XVI.
Con él viaja Eugenia (Domiziana Giordano). Ambos se toparán en su camino con el apocalíptico Domenico (Erland Josephson).
Dentro de la filmografía de Andrei Tarkovsky nos encontramos con muchos temas a explorar, pero hay dos que se impone sobre el resto. El primero gira entorno al hombre que trata de sobreponerse a la situación y cambiar el mundo mediante sus actos. Este tema sigue la constante ética de Kant, en la que se establece que por pequeñas o insignificantes que sean las acciones de un hombre, este debe comportarse como si de su actuar pudiese cambiarse el mundo.
Esto impregna el cine de Tarkovski en el que los hombres tratan de ir más allá de lo que realmente pueden: Un niño tratará de comportarse como un adulto en La infancia de Iva, Andrei Rublev preferirá hacer un voto de silencio a seguir hablando en un mundo en el que no se le escucha, Chris Kelvin en Solaris tratará de vencer a sus propios deseos y recuerdos, tres hombres en Stalker irán en busca de una habitación que concede cualquier deseo, tanto Goskino en Nostalgia, como Alexander en Sacrificio tratarán de cambiar el mundo mediante un acto de sacrificio.
En este caso, Goskino tratará de cruzar la piscina termal del Baño Vignoni, con una Vela encendida. Se trata de un acto de sacrificio total, en el que el objetivo final va mucho más allá de la promesa que le hizo a Domenico. Se trata de una acción purificadora, para el, y para el resto del mundo.
El poeta ruso Andrei Gorchakov (Oleg Iankovski) visita Italia acompañado de una intérprete llamada Eugenia (Domiziana Giordano).
Se hospedan en un hotel de Bagno Vignoni, donde conocen a un loco cuyo nombre es Domenico (Erland Josepshon).
“Nostalghia” fue el primer filme rodado por Tarkovsky fuera de la URSS. Se trata de su película más personal, junto a “Zerkalo” (El espejo, 1974), ya que los sentimientos de nostalgia que invaden al personaje del poeta, no son más que una extensión de la angustia del propio Tarkovsky, que se vio forzado a marcharse de su país, como consecuencia del maltrato continuo al que se veía sometida su obra por parte de las autoridades soviéticas.
Tras alcanzar la madurez y consolidación de su lenguaje cinematográfico con “Stalker” (1979), el autor ruso crea una nueva obra maestra a partir de una puesta en escena milimétrica, en la que destacan la sublime composición de planos y las secuencias de larga duración sin cortes, enmarcadas por una cámara que se mueve de forma pausada.
La Italia que nos presenta Tarkovsky es una Italia brumosa y gris, rodeada por un halo de misterio, entendiendo el misterio tal y como lo hacía el filósofo alemán Josef Pieper. Es decir, no como algo exclusivamente negativo y referido a la oscuridad, sino como una luz, pero una luz de tal plenitud que el conocimiento humano es incapaz de percibir en toda su totalidad. Esa concepción del misterio, refleja a la perfección la filmografía del maestro ruso.
Para Tarkovsky, la realidad no sólo se limita a lo que vivimos, sino que también se compone de aquello que recordamos o soñamos. Son esas ensoñaciones y recuerdos, en los que se utiliza un tono sepia, los que nos muestran el sentimiento de nostalgia del poeta; que permanece arraigado a la tierra de su patria, a la calidez de su mujer María.
Esta película nos enfrenta al deseo de querer congelar en nuestra memoria los momentos que le arrebatamos al olvido para vivir permanentemente en ellos.
En esta cinta no nos vemos proyectando a la realidad nuestros deseos, como uno espera a veces ver en el cine. Se pueden ver lo que desean los protagonistas pero la mayor parte del tiempo renuncian ellos o no tienen la fuerza de voluntad para concretarlos por el peso de lo vivido.
La forma en que se estructura la película no es un constante ir y venir para de esta forma expresar los hechos que provocan la nostalgia de los personajes, lo que más bien hace es llevar a imágenes esa superposición de lugares y deseos personales que va construyendo nuestra memoria.
Por ello probablemente nunca existieron para los protagonistas las situaciones y los lugares que se expresan en sus recuerdos por lo que nunca podrán recuperarlos.
Estos recuerdos más bien van constituyendo una carga en la memoria de estos seres, exiliados de la patria y también de la realidad.
Aparte de un asunto de gusto, se debe reconocer la sinceridad del cine de Tarkovski, que no va en función de identificarse con los personajes, aspecto que siempre rehuyó.
Todo está en que crea una alternativa cinematográfica a la nostalgia del propio autor por su patria, sus otras opciones eran impedir que la vida avance ya que no puedes desarraigarte de tus recuerdos y tienes que llevarlos a tu realidad presente como ocurre con el poeta, o en caso contrario ser capaz de dejar en el pasado aspectos importantes pero que te impiden continuar, como ocurre con la traductora, pero el tercer camino tan solo la combinación de cine y locura lo hacen posible.
Es una película para ver con calma y no necesariamente de una sola vez como la mayoría de las películas de Tarkovsky.
ASCENA DE LA PISCINA
viernes, 26 de noviembre de 2010
“Tres segundos de eternidad” de Robert Doisneau
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“Tres segundos de eternidad”,
Robert Doisneau
El fotógrafo
Robert Doisneau,
Fotografía tomada por Bracha Ettinger
Robert Doisneau (1912 – 1994) fue un fotógrafo francés conocido por plasmar la vida en las calles de París. Sus fotos más reconocidas son las que muestran la vida de posguerra. Y entre ellas, tal vez la más famosa de todas es Le baiser de l’hôtel de ville, hecha para la revista LIFE. Es una pareja besándose en la calle (la foto ilustra la tapa de este libro). No se supo la identidad de los retratados hasta 1993, cuando una pareja demandó a Doisneau por haberles tomado la foto sin su consentimiento. Pero entonces Doisneau reveló que la foto se había hecho con modelos.
Publicó más de una veintena de libros y casi todas sus fotos son en blanco y negro y un libro con fotos a color llamado Palm Spring 1960.
Estuvo influenciado por Kertész, Atget y Cartier-Bresson.
Robert DOISNEAU
Robert Doisneau, A Selection
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Masters of Photography, Alfred Stieglitz
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Alfred Stieglitz
1864 - 1946
Robert Doisneau - George Braque a Varengeville
Fotografo norteamericano nacido en Hoboken, New jersey. Tras vivir en la zona oeste de Manhattan, la familia se traslada a Alemania contando Alfred 15 años, En berlin estudia ingenieria mecanica cambiando pronto a los estudios de fotografia desde la rama pictorica y progresivamente llegando a la fotografia directa.
En Europa realizó diversos viajes que lo llevó a retratar la vida campesina de la epoca asi como la naturaleza de La selva Negra alemana siendo reconocido y premiado por sus colegas europeos.
Stieglitz, Okeeffe 1919
En 1893 regresa a Estados Unidos y se casa con Emmeline Obermeyer. Edita diversas revistas y funda un club fotografico de acceso restringido a solo invitados, hasta que en 1910 realiza una exposicion en la ciudad de Buffalo, New York, resultando ser un gran exito de asistencia.
Stieglilz se divorciaria de Emmeline cuando ella lo sorprendio fotografiando a la pintora Geargia O'Keeffe con la que se casó en 1924.
Masters of Photography,
Alfred Stieglitz
Georgia O'Keeffe
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Masters of Photography: Andre Kertesz
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Andre Kertesz
Kertész (derecha) y Doisneau (izquierda)
Foto por Wolfgang H. Wögerer
"NIÑO CON PERRO", PARÍS 1928, ANDRÉ KERTESZ
André Kertész (1895 – 1985) fue un fotógrafo húngaro autodidacta. Fue maestro de Brassi y su obra influenció a Cartier-Bresson. Participó de la primera guerra mundial, llevando consigo una cámara con la que llevó un registro de la vida en las trincheras, pero la mayoría de esas fotografías fueron destruídas en la revolución húngara de 1919.
Su serie de desnudos distorsionados por espejos está entre lo más reconocido de su obra. Su carrera se divide en cuatro períodos, el Húngaro, el Francés, el Americano y el Internacional. Sus últimas fotos son una serie de Polaroids sacadas en su departamente de Nueva York.
Masters of Photography,
Andre Kertesz
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Roland Barthes // Julia Margaret Cameron
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Roland Barthes
"Imputo la inmobilid de la foto presenten a la toma pasada, y esta detención es lo que constituye la pose, ... en la foto algo se ha posado ante el pequeño agujero quedándose en él para siempre. ... En la fotografía la presencia de la cosa (en cierto momento del pasado) nunca es metafórica."
-Roland Barthes, La Cámara Lúcida-
THE ALBUM OF
MARGARET JULIA CAMERON
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Roland Barthes ("mis fotos")
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Roland Barthes
“Vivo la Fotografía y el mundo del que forma parte según dos regiones: por un lado las Imágenes, por otro lado mis fotos; por un lado la indolencia, el pasar de largo, el ruido, lo inesencial (aunque me disminuya abusivamente); por el otro lado lo candente, lo lastimado.”
-Roland Barthes-
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